Errores de diseño en tu tienda online que te están costando ventas

Si tienes una tienda online es posible que estés en la siguiente situación: tienes visitas pero pocas ventas, seguramente menos de las que crees que deberías tener dado el tiempo y la energía que le dedicas a tu negocio.

Cuando estamos en una situación así, muchas veces pensamos que el problema que tenemos es de tráfico... o sea, que necesitamos más personas visitando nuestra tienda para poder tener mayor número de ventas. ¿Y esto cómo lo resolvemos? La forma más rápida es invertir en publicidad para llevar tráfico a la tienda.

Esto en principio está bien, pero hay un problema: y es que, aunque el tráfico puede ser lo que está fallando, no es siempre el caso.

Mi recomendación siempre es que antes de invertir en publicidad, antes de contratar a alguien para que te haga contenido, revisa si lo que tienes es un problema de conversión. Es decir, si hay problemas o errores dentro de la propia tienda que hacen que los visitantes no compren. Hay veces que podemos aumentar la facturación de la tienda sin invertir nada en publicidad, nada más que optimizando la propia tienda. 

Lo complicado de estos errores es que casi nunca son visibles para quien los tiene. Los normalizas porque llevas meses mirando tu propia tienda, dejas de verlos, y mientras tanto los clientes llegan, miran y se van sin comprar. 

En este artículo voy a contarte los errores más habituales en tiendas Shopify en España: marcas de moda, cosmética, alimentación artesanal, accesorios... tiendas con productos buenos y gente trabajadora detrás pero con una web que está frenando las ventas.

Vamos a verlos por zonas de la tienda, empezando por lo primero que ve un visitante.

Tabla de contenidos


    Errores de primera impresión: los que pierden al visitante en los primeros 5 segundos

    Tienes entre 3 y 5 segundos para que un visitante nuevo decida si se queda o cierra la pestaña. Seguro que has escuchado esto varias veces y piensas que es una forma de hablar, pero no: es algo que se ve en cuanto miras las analíticas de cualquier tienda, en la tasa de rebote de los visitantes nuevos. Lo que pasa en esos primeros segundos determina si ese visitante cierra la pestaña o sigue navegando dentro de tu tienda.

    Home que no deja claro qué vendes ni a quién

    Abro la tienda, veo una imagen grande, bonita quizás, y un botón que dice “Ver colección”. Y no sé qué venden. ¿Ropa? ¿Joyería? ¿Cosmética? ¿Para quién? ¿A qué precio? No lo sé, y si no lo sé en 3 segundos, me voy.

    Esto pasa con más frecuencia de la que imaginas... y el problema no es la foto en sí misma, sino que la foto no está trabajando junto al texto para comunicar algo concreto. Una página de Inicio efectiva responde desde el primer vistazo: qué es esto, para quién es, y por qué debería quedarme a explorar.

    Para detectarlo, pídele a alguien que no conozca tu tienda que la abra y en 5 segundos te diga qué vendes y a quién. Si no puede, tienes un problema de comunicación, no necesariamente de producto.

    Fotografía de producto sin cohesión visual o de mala calidad

    La fotografía de producto es tu primer argumento de venta porque antes de leer una descripción o antes de ver el precio, el cliente mira la foto y decide si sigue o no.

    Uno de los principales errores con la fotografía de producto es que no haya cohesión visual entre todas las fotos de tu tienda: unas con fondo blanco, otras con fondo gris, otras de ambiente, algunas bien iluminadas y otras oscuras, unas con alto contraste y otras con luz suave.

    Cuando esto pasa, no da la impresión de que todas las fotos pertenecen a una misma familia, a una misma marca, sino que se percibe desorden y desconexión entre una pieza y otra. El resultado es una tienda que parece un mercadillo digital en lugar de una marca y una colección de productos diseñados con criterio. 

    Y esto, aunque no seamos conscientes, manda manda una señal muy fuerte: si la marca no ha cuidado la presentación de sus propios productos, ¿cuánto cuidado habrá puesto en lo que vende?

    Abre la página de la colección de tus productos y mírala con ojo crítico. ¿Las fotos tienen cohesión visual, se ven cuidadas? ¿Transmiten el nivel de precio de tus productos o están atentando contra el valor percibido de lo que vendes?

    Propuesta de valor genérica o inexistente

    “Tienda de ropa sostenible.” “Cosmética natural de calidad.” “Joyería hecha a mano.” Eso no es una propuesta de valor, es una descripción de categoría porque cualquier competidor podría decir exactamente lo mismo.

    Una propuesta de valor responde a una pregunta concreta: ¿por qué debería comprarte a ti y no a las otras veinte tiendas que venden algo parecido?

    Esto, además, tiene que responderse en una frase, idealmente en la primera sección de la página de Inicio, antes de que el visitante haga scroll. 

    Por ejemplo: 

    “Cosmética vegana formulada en Barcelona, sin perfumes sintéticos ni parabenos, con ingredientes de origen local.” es muy diferente a “Cosmética natural de calidad.”

    La primera opción es mucho más específica y concreta, la segunda es general y no dice nada porque... ¿qué es exactamente "de calidad"?

    Haz la siguiente prueba: coge la frase principal de tu home y pregúntate si tu competencia directa podría usarla sin cambiar nada. Y si la respuesta es sí, no tienes una propuesta de valor relevante, y es algo en lo que conviene trabajar.

    Si tienes una tienda de moda sostenible, te puede interesar mi guía de diseño web para tiendas de moda sostenible.

    Diseño visual que no transmite el valor del producto

    El diseño no es solo estética, porque el diseño visual de una tienda comunica precio (o mejor dicho, valor percibido) antes de que el cliente lea ningún número. Muchas veces no le damos suficiente importancia al diseño porque pensamos que es solo "que se va bonito", sin pensar que si no lo cuidamos o lo hacemos a conciencia podemos estar creando una percepción de valor del producto desajustada con el precio.

    Por ejemplo, si tienes un producto de 90 € en una tienda con la estética que inconscientemente percibimos como de algo que debería costar 12 €, tienes un problema. El cliente percibe esa contradicción aunque no sepa explicarla, y reacciona con desconfianza o se va, que es lo contrario a lo que queremos.


    Errores en las fichas de producto: donde se gana o se pierde la venta

    Una vez superado el impacto inicial de la percepción de marca, tenemos que ocuparnos de la experiencia en el lugar en donde se decide la compra, que es la ficha de producto. Todo lo demás (la página de Inicio, las colecciones, el SEO) sirve para llevar al cliente hasta aquí, y si la ficha no convierte, todo lo anterior ha servido de bien poco.

    Descripciones que describen el producto pero no venden el beneficio

    “Jersey de lana merina. Disponible en azul, verde y rojo. Tallas S, M, L.” Eso es información, no es una descripción de venta.

    Una descripción de venta conecta el producto con la experiencia de usarlo, con el problema que resuelve, y con el deseo que satisface

    Por ejemplo:

    “El jersey que quieres ponerte un domingo de noviembre cuando no tienes que ir a ningún sitio pero quieres sentirte bien. Lana merina 100% que no pica y mantiene el calor sin agobiar.” 

    No se trata de exagerar ni de mentir, sino de tener siempre presente que el cliente no compra solo un jersey... compra cómo se va a sentir llevándolo.

    Hay otro error frecuente dentro de las descripciones, y es que muchas veces no se resuelven las objeciones de compra que el cliente puede estar teniendo en ese momento. Si sé que mis clientas dudan sobre el tallaje, lo resuelvo en la descripción y no espero a que me escriban preguntando; si sé que se preguntan si el material aguanta bien los lavados, lo respondo antes de que lo piensen. Esto ayuda a reducir la fricción entre el deseo y la acción de compra, y es una de las razones por la que es super importante conocer bien a tu cliente ideal.

    Fotos insuficientes: sin detalle de textura, sin escala, o sin contexto de uso

    La experiencia de compra en una tienda online es completamente diferente a una tienda física, por razones obvias. En una tienda física el cliente toca la tela, siente el peso del tejido, se fija en la caída o en las costuras. En una tienda online tenemos que poder transmitir estas cualidades físicas con las fotografías.

    Muchas veces lo que suele faltar son las fotos de detalle (la costura o la textura de la crema si es un cosmético), las fotos con escala (algo que permita entender el tamaño real del producto) y las fotos de contexto (el producto en uso, en situación, en manos de una persona real).

    Estas fotos cumplen una función fundamental, que es responder todas las preguntas visuales que un comprador podría tener sobre el producto, para que se sienta más seguro al hacer la compra. Si esta seguridad falla, es más difícil que añada el producto al carrito.

    Ficha de producto sin reseñas visibles

    Las reseñas son uno de los argumentos de venta más potentes que tienes en tu tienda, y no te cuestan nada porque las escriben tus propios clientes. Aun así, hay tiendas sin ninguna reseña, y tiendas que las tienen enterradas al final de una página larga que el 80% de los visitantes no llega a ver.

    Las reseñas tienen que estar visibles en la ficha de producto, de ser posible con fotos de clientes reales, antes de que el visitante tenga que desplazarse mucho. Y si quieres sacarle un extra de rendimiento a tus reseñas, ponerlas junto al nombre del producto tipo “★ 4.8” activa la prueba social desde el primer vistazo.

    Botón de añadir al carrito poco visible

    El botón de añadir al carrito no es un detalle menor ya que es el elemento de la ficha de producto en donde se inicia la acción de compra. Muchas veces los encontramos en un color que se confunde con el fondo, o que parece que está desactivado, o tiene un tamaño que no destaca lo suficiente, o en la vista móvil el visitante tiene que hacer scroll para verlo.

    El botón de compra tiene que ser el elemento más prominente de la ficha: color que contraste, buen tamaño, y visible en móvil sin necesidad de hacer scroll desde que se abre la ficha.

    Sin información de envío visible en la ficha de producto

    Cuando un posible cliente ya ha decidido que tu producto le encaja, lo siguiente que se va a preguntar es cuánto tarda y cuánto cuesta el envío, o incluso si hay envío gratis a partir de cierto importe. Si para responder esas preguntas tiene que salir de la ficha de producto, ir a otra página y volver, has creado una fricción innecesaria que en muchos casos terminará en abandono de la compra por completo.

    La información básica de envío (tiempo estimado, coste, condición de envío gratis si la hay, descuentos, etc.) tiene que estar visible en la propia ficha del producto. No hace falta que sea un bloque enorme, es algo que se puede resolver con una línea de texto o un desplegable, pero es importante que esté presente.


    Errores de navegación y catálogo: los que hacen que el cliente se pierda o se canse

    Una tienda bien diseñada guía al cliente hacia el producto y la compra, y una tienda mal diseñada y con problemas de navegación termina confundiendo y agotando al usuario… que termina cerrando y buscando en otra parte lo que necesita. Esto es muy importante entenderlo porque cuando hablamos de buen diseño no hacemos referencia solo a la parte estética, sino también a la funcional, y aquí muchas veces tenemos los siguientes errores.

    Menú de navegación con demasiadas opciones o mal organizado

    El menú de navegación es un sistema de orientación para que el cliente llegue rápido a lo que busca, no tienes por qué incluirlo todo. Los dos errores que más veo es meter demasiadas categorías en el menú, o crear categorías con nombres crípticos o que directamente no se entiende de qué van.

    Como regla general, de 4 a 6 opciones en el menú principal es más que suficiente, y lo que no quepa dentro de ese menú principal se puede mover a submenús o al footer de la tienda.

    Filtros que no coinciden con cómo busca tu cliente

    Si vendes moda, el cliente busca por talla, color, precio o material. Si vendes cosmética, por tipo de piel, ingrediente o necesidad. Si vendes alimentación, por dieta (sin gluten, vegano, ecológico), por tipo de alimento o por ocasión.

    Los filtros de tu tienda tienen que reflejar cómo piensa y busca tu cliente concreto, por ejemplo: “regalo para menos de 30 euros” o “hidratante para piel seca”, para tener mayor probabilidad de convertir esa necesidad del cliente en una venta.

    Buscador interno que no encuentra tus productos

    Muchas tiendas tienen un buscador que técnicamente funciona pero devuelve resultados irrelevantes, no encuentra productos por sinónimos, o muestra "0 resultados" cuando el producto sí existe pero con un nombre algo distinto.

    El cliente que usa el buscador es el que tiene más intención de compra de toda tu tienda porque ha decidido que quiere algo concreto, y si la búsqueda le falla, se va. Usa tu propio buscador para encontrar cinco productos con los términos que usaría un cliente, no con los nombres exactos que tú les has puesto, y comprueba si los encuentra.

    Colecciones sin criterio editorial

    Una colección no es solo un grupo donde meter productos del mismo tipo, es también una oportunidad de tener un conjunto de productos bien curados y que dicen algo sobre tu marca y sobre cómo entiendes las necesidades de tu cliente. Piensa más allá de “Novedades” o “Más vendidos”, puedes crear colecciones por estación del año, por tipos de rutinas, o por rangos de precios. Las mejores colecciones tienen entre 8 y 20 productos bien elegidos, un título que comunica algo más que una categoría, y una coherencia visual que hace que explorarlas sea agradable.


    Errores en el proceso de compra: la fricción que abandona el carrito

    La tasa media de abandono de carrito en España ronda el 75%, por encima del 70% de la media global, según datos del Baymard Institute. Es decir, de cada cuatro personas que llegan al carrito, tres se van sin comprar. Buena parte de ese abandono se puede evitar si eliminamos la fricción del proceso de compra solucionando algunos de estos puntos.

    Checkout que pide crear cuenta antes de comprar

    Este es uno de los errores de conversión más documentados en ecommerce, y hay datos que lo respaldan: según el Baymard Institute, el 26% de los compradores abandona la compra cuando se le obliga a crear una cuenta. Shopify lo trae desactivado por defecto, y aun así sigo encontrando tiendas en España que obligan al cliente a registrarse antes de poder comprar.

    La cuenta de cliente es una herramienta de fidelización post-compra, no puede ser una barrera de entrada antes de comprar. La solución es tener el checkout como invitado siempre disponible, con la opción de guardar los datos para crear cuenta al final, si el cliente quiere.

    Métodos de pago insuficientes: sin Bizum ni pago aplazado

    En España, Bizum cerró 2025 con más de 30 millones de usuarios, según sus propios datos, y ya es el segundo método de pago favorito en comercio electrónico así que no tenerlo en tu checkout puede significar perder ventas.

    Más allá de Bizum, el pago aplazado con Klarna, Sequra o Aplázame, baja el freno psicológico ante productos de ticket medio-alto, porque un cliente que duda ante un producto de 120 € puede decidirse si puede pagarlo en 3 cuotas sin intereses.

    Gastos de envío que aparecen por sorpresa en el último paso

    Este es uno de los principales factores de abandono de carrito… porque a nadie le gusta llegar al checkout y en el último paso descubrir que hay 5.90 € de gastos de envío que no había visto en ningún momento.

    La solución puede ir por varios caminos: integrar el coste del envío en el precio del producto y ofrecer envíos gratis, ofrecerlos a partir de cierto importe, o aplicar transparencia desde el principio, de forma que el coste de envío o la condición para tenerlo gratis se vea en la ficha de producto, en el carrito y en cada punto antes del checkout.

    Sin política de devoluciones clara o visible antes de comprar

    La política de devoluciones es un requisito legal (en España y la UE, los 14 días de desistimiento son obligatorios), pero también es un argumento de venta. Un cliente que no encuentra la política de devoluciones antes de comprar interpreta esa ausencia como un problema potencial, y esa incertidumbre frena la decisión de compra.

    La política de devoluciones tiene que ser fácil de encontrar: en el footer, en la ficha de producto, en el FAQ y en el checkout.


    Errores de confianza y credibilidad: los más subestimados

    Una tienda puede tener productos excelentes, fotografías cuidadas y un proceso de compra impecable, y aun así no convertir si el cliente no se fía de quién está detrás, sobre todo si eres una marca pequeña o local.

    Sin “quiénes somos”, o con una página fría y genérica

    “Somos una empresa dedicada a ofrecer productos de calidad con los mejores precios y el mejor servicio al cliente.” Esa frase no dice nada sobre quién hay detrás de la marca, por qué existe, qué la hace diferente, o si es confiable. 

    La página “Sobre nosotros” es una de las más visitadas en tiendas de marcas pequeñas y medianas, sobre todo cuando el cliente está cerca de comprar por primera vez pero todavía tiene dudas. En esta página se busca confirmar que hay personas reales y un proyecto detrás.

    Sin sellos de confianza, certificaciones o medios donde ha aparecido la marca

    ¿Has salido en prensa? ¿Tienes alguna certificación relevante (orgánico, vegano, hecho a mano, comercio justo)? ¿Colaboras con alguna entidad reconocible? Todo eso es prueba social que tranquiliza al cliente nuevo que todavía no te conoce. Un logo de “Mencionada en Vogue España” o “Certificado COSMOS Organic” en la home comunica credibilidad al instante.

    Política de privacidad o aviso legal sin actualizar

    Esto tiene dos caras. La legal: sin política de privacidad y aviso legal conformes con el RGPD, tu tienda no cumple la normativa española y europea. Y la de confianza: un cliente que hace clic en "Política de privacidad" y se encuentra una página en blanco, un texto en inglés copiado de otra tienda, o información con datos de otra empresa, recibe una señal clara de que la tienda no está bien gestionada. Estos documentos tienen que estar actualizados, en español, y reflejar cómo tratas de verdad los datos de tus clientes.


    Errores de velocidad y rendimiento móvil: técnicos, pero con impacto directo en ventas

    Los errores técnicos son los más fáciles de ignorar porque no los ves cuando visitas tu propia tienda: los has normalizado. Pero los clientes nuevos, llegando desde Instagram con un 4G regular, sí los notan.

    Tienda lenta por exceso de apps o imágenes sin comprimir

    Cada app que instalas en Shopify añade código que el navegador del cliente tiene que cargar. Muchas veces hay tiendas que van instalando para probar y terminan con 15, 20 o más apps instaladas, de las cuales la mitad están activas pero no se usan… todo esto va sumando y al final terminas con una tienda que tarda varios segundos en cargar, lo cual es un problema grande. 

    Lo otro que influye mucho en el tiempo de carga de la tienda son las imágenes, ya que muchas veces se suben sin comprimir adecuadamente. Una foto de producto subida directamente desde el móvil puede pesar 4 o 5 MB, y multiplicado por todo un catálogo, el resultado es una tienda que carga muy lento. 

    Experiencia móvil descuidada

    En España, el 66% del tráfico en ecommerce viene de móvil, según el Estudio Anual de Conversión de Flat 101, que analiza más de mil negocios digitales. Y esto se traduce en que para la mayoría de tus clientes, tu tienda es la versión móvil, no la de escritorio.

    Los fallos más frecuentes en móvil son botones de compra debajo del punto de scroll, o botones demasiado pequeños para pulsar con el pulgar, texto que se corta o se superpone, imágenes que se recortan mal, formularios de checkout difíciles de rellenar en pantalla táctil, y menús que piden demasiados pasos para llegar a los productos.

    Popups que interrumpen antes de que el cliente vea un producto

    El descuento de bienvenida es una herramienta muy útil y efectiva para captar emails, pero hay que usarlo sin que se convierta en un incordio. Un popup que salta a los 2 segundos de entrar, antes de que el visitante haya visto siquiera un producto, es contraproducente. Google lo penaliza en SEO móvil, y muchos usuarios lo cierran de golpe y se van.

    Si usas un pop-up configúralo para que aparezca cuando el usuario lleve al menos 10 segundos en la web, o usa alternativas como un cintillo en la parte superior de la tienda.


    ¿Tu tienda está cometiendo estos errores?

    Si tu tienda tiene varios de estos problemas y prefieres que alguien lo resuelva, puedes ver cómo trabajo y qué incluye mi servicio de diseño en Shopify.

     
     
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